Un clip de apenas 19 segundos que muestra un objeto discoidal plateado flotando cerca del ala de un avión comercial, maniobrando bajo ella y ascendiendo rápidamente ha resurgido en redes sociales y canales especializados en fenómenos aéreos anómalos. El video, subido originalmente a YouTube en marzo de 2008 por el usuario "frossani", afirma capturar un OVNI durante un vuelo de Blue Panorama de Roma a París el 29 de abril de 2006.
El usuario "frossani" (identificado por algunos como un dentista romano) ha declarado en correos que no es el autor del footage, sino un coleccionista aficionado a efectos visuales que lo subió por interés en VFX. Afirmó inicialmente que era un montaje de dos breves avistamientos, y que el suceso apareció en noticieros italianos (TG), aunque nunca se ha encontrado registro periodístico contemporáneo que lo confirme.
No hay metadatos originales, cadena de custodia clara ni testigos adicionales verificables.Análisis técnicos en foros como Metabunk y Reddit apuntan a varios indicios problemáticos: el audio parece regrabado con ruido de fondo inconsistente, las reflexiones en la ventana y el movimiento del objeto sugieren una posible composición digital (CGI) o regrabación de pantalla, técnicas accesibles ya en 2006-2008.
El objeto mantiene una estabilidad antinatural sin turbulencias visibles del aire, y el avión permanece inusualmente silencioso: nadie en cabina parece reaccionar al supuesto encuentro a pocos metros.Aunque algunos entusiastas y hasta exfuncionarios como Luis Elizondo lo han calificado de "limpio" o "real" en discusiones generales sobre UAP, no existe confirmación oficial de aerolíneas, autoridades aeronáuticas ni investigaciones independientes que validen la fecha, el vuelo o el origen. Versiones alternativas circulan desde los 90 o como pruebas militares, pero ninguna precede al upload de 2008.
En un contexto donde la tecnología digital permite crear footage hiperrealista con relativa facilidad, y ante la ausencia de pruebas corroborativas sólidas (como declaraciones juradas de pasajeros, registros de vuelo o análisis forense del archivo original), la comunidad científica y escéptica inclina la balanza hacia un probable engaño o recreación digital. No se trata solo de opiniones de internautas: los elementos técnicos y la falta de trazabilidad histórica generan dudas razonables y serias sobre su autenticidad.
Este caso ilustra perfectamente el desafío actual en la ufología moderna: entre el aumento de reportes oficiales y la proliferación de herramientas de edición, distinguir lo genuino de lo fabricado requiere más que impacto visual. ¿Prueba definitiva de algo no humano o uno de los hoaxes más elaborados de la era temprana de YouTube? La evidencia disponible, hasta ahora, no permite afirmarlo con certeza. La discusión y la precaución continúan abiertas.